chisteslol

chisteslol – la mejor selección de chistes de la red

Marcelo estaba trabajando, cuando su jefe va y le pregunta:
- ¿Oiga, no piensa ir al velatorio de su suegra?.
Y él le contesta:
- No jefe, primero el trabajo, y después la diversión.

(humor negro)

Un negro entra en un bar con un loro en el hombro.
El camarero pregunta:
-De dónde lo has sacado?
-Loro: En África hay cantidad

Una mujer le dice a su marido: – Cariño voy a ir a una clínica de belleza para hacerme un aumento de pecho.
El marido le comenta: – ¿Y te vas a gastar el dinero en esa tontería?. Coge papel higiénico y te lo frotas por las tetas todos los días.
La esposa incrédula le pregunta. – ¿Como me van a crecer las tetas por frotarme papel higiénico? Eso es imposible.
A lo que le marido con toda la razon del mundo le contesta – ¡¡Coño, no llevas 40 años frotandotelo en el culo y mira como se te ha puesto!!

Dos amigos se encuentran después de mucho tiempo y, despues de preguntarse como están, le dice uno al otro:
“Yo, últimamente tengo un problema, confundo las palabras muy a menudo, las cambio de orden. Por ejemplo, el otro día comiendo en un bar le quería decir a la camarera que me trajera unas
servilletas y le dije:” “Me puedo servir con tus tetas”
El otro le responde : “A mi me pasa exactamente lo mismo. El otro dia cenando en casa le quería decir a mi mujer que me pasara la mostaza y le dije”:
“Me estás amargando la vida, hija de puta”.

-Ayer salve a una chica de ser violada
-Y como lo hiciste!!
-Autocontrol, amigo , Autocontrol

Un huérfano que entra a un telepizza y le dice el empleado:

-Qué quieres niño?

-Dos familiares

Una tarde un famoso banquero iba en su limusina cuando vio a dos hombres a la orilla de la carretera comiendo césped. Preocupado, ordenó a su chófer detenerse y bajó a investigar. Le preguntó a uno de ellos:

- ¿Por qué están comiéndose el césped?

- No tenemos dinero para comida -dijo el pobre hombre- por eso tenemos que comer césped.

- Bueno, entonces vengan a mi casa que yo los alimentaré -dijo el banquero.

- Gracias, pero tengo esposa y dos hijos conmigo. Están allí, debajo de aquél árbol.

- Que vengan también -dijo nuevamente el banquero.

Volviéndose al otro pobre hombre le dijo:
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Dos mendigos estan durmiendo por la noche y de repente uno coge una piedra y le atiza al otro en la cabeza y el otro le pregunta:

Pero qué haces?

Tio, guerra de almohadas!!

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